Casi toda esmeralda natural que se vende en el mundo ha recibido algún tratamiento. No es un secreto del oficio ni una irregularidad: es una práctica documentada, aceptada internacionalmente y tan antigua como el comercio de la piedra. El problema nunca ha sido el aceite. El problema es callarlo.
Por qué se aceita una esmeralda
La esmeralda es un mineral relativamente frágil y con fisuras que llegan a la superficie. Esas fisuras dispersan la luz y se ven como líneas blanquecinas. Al rellenarlas con una sustancia de índice de refracción parecido al de la gema, la luz atraviesa de forma más continua y la piedra se ve más limpia y más viva.
El material tradicional es el aceite de cedro. También se emplean resinas artificiales, que son más estables en el tiempo.
Los grados
Los laboratorios gemológicos suelen clasificar la cantidad de relleno en tres o cuatro niveles:
- Ninguno. Piedra sin tratamiento. Es poco frecuente y, a igual calidad, la más valorada.
- Menor. Relleno leve, apenas perceptible bajo lupa.
- Moderado. Relleno visible en varias fisuras.
- Significativo. Relleno abundante; el aspecto de la piedra depende en buena medida del tratamiento.
La escala importa porque el precio se mueve con ella. Entre dos esmeraldas de color y tamaño comparables, la diferencia de tratamiento puede representar una diferencia sustancial de valor.
Qué cuidados exige
El aceite puede migrar o secarse con los años. No es una avería: es el comportamiento normal del material. Por eso hay que evitar el calor, los limpiadores ultrasónicos, los productos abrasivos y los solventes. Se limpia con agua tibia, jabón neutro y un paño suave.
Con el tiempo, una pieza puede volver a tratarse. Es un procedimiento corriente en talleres que trabajan la gema.
La parte que nos corresponde
En Kingdom el tratamiento queda escrito en el certificado que acompaña a cada pieza. Si una esmeralda está aceitada, el documento lo dice, y la asesora lo explica antes de que usted decida, no después.
No lo planteamos como una virtud extraordinaria. Lo planteamos como lo mínimo: el cliente tiene derecho a saber qué compra, y ese derecho no debería depender de si supo formular la pregunta correcta.
Qué preguntar en cualquier joyería
- ¿Esta piedra tiene tratamiento?
- ¿De qué grado, y con qué material?
- ¿Queda declarado en el certificado que me llevo?
- ¿Qué cuidados debo tener en adelante?
Cuatro preguntas. Una casa seria responde las cuatro sin incomodarse, y lo habitual es que ya las haya respondido antes de que usted las haga.
¿Prefiere resolverlo en persona, con las piedras delante? Estamos en el Edificio Pombo, abiertos todos los días de 10:00 a. m. a 7:00 p. m.
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